Líneas de trabajo

La recuperación de los alimentos

El despilfarro alimentario es un problema de alcance mundial que afecta todos los nivelesde la cadena agroalimentaria. Por eso el Banco de los Alimentos lo previene en varios frentes diferentes, pero, al mismo tiempo, efectivos. Por un lado, se recuperan los excedentes de la industria alimentaria que las empresas no pueden comercializar pero que todavía son consumibles, los de las plataformas logísticas, de las cadenas de distribución y los mercados. De la otra, se aprovecha la fruta de retirada de los productores agrarios, a través del programa SERMA, o se transforman las frutas en zumos y las verduras en conservas para poder ampliar el plazo de distribución.

En los últimos años, la creación de la red de frío también ha permitido la mejor recuperación y distribución de productos refrigerados y congelados. La producción de alimentos que no se consumen comporta un gran coste ambiental, tanto por la energía y los recursos naturales empleados en su producción como por el coste energético, económico y medioambiental que supone su destrucción. El Banco contribuye así a un desarrollo más sostenible.

La lucha contra el hambre más cercana

El Banco dedica sus esfuerzos a hacer cumplir uno de los derechos humanos más fundamentales: el del acceso a una alimentación suficiente, segura y saludable para las personas más desfavorecidas de nuestro entorno. Además, asegura también una distribución justa: los alimentos se distribuyen a través de entidades benéficas homologadas. Basándose siempre en el principio de la gratuidad, los alimentos se reciben y se dan sin intermediar ningún tipo de contrapartida económica.