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La red solidaria: una respuesta a la pobreza

28/06/2012

En el Banc dels Aliments (Banc) fundado el 1987, ahora hace 25 años, sabemos mucho de pobreza y de la lucha contra el derroche alimentario, puesto que somos los primeros de detectarla.

El Banc se creó el 1987, apenas acabada la crisis que podríamos denominar de la transición. En la siguiente, la del 1991/1994, la cara oculta de los Juegos Olímpicos, cuando se escondieron las últimas barracas de Barcelona, la pobreza siguió con una fuerte subida del paro: las grandes obras se habían acabado. Pero el PIB se recuperó rápidamente debido a la definitiva eliminación, el mismo 1993, de las barreras aduaneras con el resto de la Unión Europea. Entonces ya habíamos conseguido distribuir un millón y medio de kg entre 40.000 personas y los locales del Banc ya se estaban quedando pequeños. Surgía un nuevo rostro: el de los inmigrantes.

La crisis actual, la detectamos a finales del 2008 con la duplicación de los beneficiarios en poco más de un año. Esta está siendo la más larga, el paro ronda el 20%, pero lo peor ya ha pasado y seguramente la recuperación vendrá más pronto de lo que nos pensamos. El Banc se ha refundado constantemente para dar una respuesta activa a los problemas que vayan surgiendo. El 1996 la limitación era la capacidad del Banc, el 1997 obtuvimos afortunadamente el nuevo almacén actual con grandes posibilidades de expansión, pero necesitábamos consolidar una red solidaria, entre los donantes, las organizaciones benéficas y los más pobres, para poder distribuir adecuadamente los alimentos, especialmente los de corta duración: la red del frío se impuso.

Pero también había que dinamizar una respuesta en cada pueblo, en cada barrio. Actualmente el Banc distribuye cerca de 320 entidades de la provincia de Barcelona, que además se benefician de la solidaridad activa de los vecinos del barrio. El 2009 cuando la crisis estuvo a su punto álgido, vimos que a la Administración ya no podía seguir el ritmo del Estado del Bienestar. Fue entonces que nos planteamos buscar nuevas vías apelando en toda la sociedad a participar en la ayuda de los pobres. La primera Gran Colecta fue un ensayo exitoso que seguimos haciendo cada año, en la misma data todos los Bancos Europeos. El año pasado, como decía nuestro Presidente había “más bolsas y más llenas”. Querría destacar que los barrios de Barcelona con un PIB más bajo fueron los más solidarios. Las respuesta de los voluntarios para la colecta fue excepcional: 7.500 personas y en un día recogimos 1.100 toneladas de alimentos, muy valiosas para poder mantener el ritmo del nivel de distribución.

En Cataluña, país de trabajadores los pobres siempre han sido menospreciados. Por primera vez, la solidaridad ha valorado que la pobreza es un problema de todos. En los países del sur, la primera solidaridad se encuentra en la familia, en el barrio, en el clan, en la tribu. Los voluntarios surgen por todas partes. El Banc dels Aliments en su carta fundacional se plantea trabajar fundamentalmente con voluntarios. Actualmente 200 trabajan permanentemente en el Banc, dando aquello más precioso: su tiempo, y consiguen que en el último año repartir más de 110.000 comidas cada día.

En muchas intervenciones que hacemos junto con las entidades beneficiarías, estas de forma repetida describen el real drama de la pobreza. Ahora es el momento de buscar soluciones. La primera es que haya trabajo, y esto no está en nuestras manos encontrarlo. La otra es ayudar a los más necesidades a superar el agujero de la recesión, para cuando haya el regreso a la normalidad, estén en disposición de poder reintegrarse en el mercado del trabajo. Es por eso que pedimos a todos las lectoras sugerencias de nuevas acciones para traer a buen plazo nuestra tarea.

Jordi Peix i Massip
Vicepresidente y fundador del Banc dels Aliments de Barcelona.